Trablisa y sus cómplices, contra los trabajadores

 

Decía Simone de Beauvoir que "El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos". Si queréis saber hasta qué punto tenía razón, seguid leyendo.

Y es que, hace doce días, y a raíz de las concentraciones dirigidas por l@s compañer@s del STS-C de la sección sindical de Trablisa, esta empresa entendió que la paz social y el respeto por nuestros derechos era el camino a seguir.

Los puntos exigidos para el fin de las concentraciones estaban claros:

Respeto de los horarios consolidados en el aeropuerto, no hacer ir a trabajar a compañer@s para hacer turnos inferiores a las 8 horas, respetar conciliaciones, cobrar sueldo íntegro aunque la empresa no te diera horas suficientes para llegar a tu jornada, pagar kilometrajes, aceptación de solicitudes de cambio de servicio para acercar a l@s trabajador@s a sus domicilios, etc.

Dicho fácil y para no caer en trampas dialécticas:

¿ESTO ES BUENO PARA L@S TRABAJADOR@S?

SÍ, ESTO ES BUENO PARA L@S TRABAJADOR@S

Hace doce días se informó de estos puntos a Recursos Humanos y, por supuesto, a su directora, que, dando la callada por respuesta, decidió, con buen criterio, no intervenir en esta negociación.

El pasado día 25/05/2021, en reunión con la representación de la empresa, l@s representantes del STS-C rubricaron el acuerdo correspondiente a las mejoras e informaron de ello a l@s trabajador@s.

Pero, mira tú, que esto parece que hizo llaga entre aquellos sindicatos que, por el hecho de ser empresa, jamás habían conseguido algo así y, como esto podía verse como un triunfo del STS-C (que en realidad lo es de l@s trabajador@s que vinieron a manifestarse al Alcampo), dichos sindicatos amarillos presionaron a la directora de recursos humanos para que ésta rectificara el acuerdo, intentándolo dejar sin efecto para que no se les viera, una vez más, el plumero.

Ahora, la cúpula empresarial y sus sindicalistos cómplices intentan, una vez más, que unos legítimos derechos conseguidos para tod@s l@s compañer@s queden en nada, todo por no quedar, sentimos decirlo así, como el culo.

Y esto nos lleva de nuevo a las palabras de Simone de Beauvoir. Cuando quienes se supone que defienden los derechos de l@s trabajador@s actúan como sicarios de los opresores y se convierten en su brazo armado, la clase obrera pierde.

Ha llegado el momento de darnos cuenta de que no es que los jefes sean más grandes, es que algunos viven arrodillados. Y no hay nada mejor que descubrirlo cuando, por fin, te levantas.

Pensadlo bien, compañeros, porque toca movilizarse, y porque toca elegir entre sindicato de lucha o sindicatos de barra del bar.

Salud.


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