Convenio Colectivo Seguridad Privada 2027-2030
Desde el Sindicat de Treballadors de
Seguretat de Catalunya (STS-C) manifestamos nuestro rechazo frontal, total y
sin matices al Convenio Colectivo de Seguridad Privada para el periodo
2027–2030. Este acuerdo no solo no mejora las condiciones de los vigilantes de
seguridad, sino que consolida una vez más un modelo de precariedad estructural,
impuesto por la patronal y firmado conscientemente por UGT, CC.OO. y USO.
La subida salarial acumulada del 16 %
en cuatro años, vendida de forma propagandística como un gran avance, es
claramente insuficiente y no compensa ni la pérdida de poder adquisitivo
acumulada ni la ausencia absoluta de mejoras reales. No hay nuevos derechos, no
hay avances en conciliación, no hay corrección de los abusos históricos del
sector. Este convenio responde exclusivamente a los intereses de las empresas
de seguridad y a la necesidad de ciertos sindicatos de seguir ocupando
despachos y liberaciones, no a las necesidades de los trabajadores.
Desde STS-C denunciamos como
especialmente grave, indecente y moralmente inaceptable que las organizaciones
firmantes pretendan atribuirse como logros sindicales derechos que no han
negociado, sino que ya existían por reformas previas del Estatuto de los
Trabajadores. Apropiarse de derechos legales para maquillar un convenio vacío
no es incompetencia: es engaño deliberado al colectivo.
UGT, CC.OO. y USO vuelven a demostrar
que, en la seguridad privada, actúan como sindicatos institucionalizados,
integrados en el sistema y plenamente funcionales a la patronal. Han firmado un
convenio continuista que ignora de forma consciente y premeditada los problemas
reales del sector: jornadas abusivas, turnos inhumanos, conciliación
inexistente, pluses congelados y ridículos, sobrecarga permanente de trabajo y
salarios indignos para una profesión de alto riesgo, responsabilidad y
exigencia.
Este convenio no dignifica la
profesión ni protege al vigilante de seguridad. Al contrario: legitima la
explotación, normaliza el abuso y perpetúa un modelo laboral diseñado para
garantizar la paz social y la rentabilidad empresarial, mientras los trabajadores
pagan el precio con su salud, su vida personal y su futuro.
Desde STS-C afirmamos con total
claridad que la responsabilidad no es solo de la patronal. La responsabilidad
es también de quienes, diciendo representar a los trabajadores, firman
convenios a la baja, desmovilizan al colectivo y convierten la renuncia en
discurso y la sumisión en estrategia sindical.
Por ello, interpelamos directamente a
los vigilantes de seguridad:
¿Hasta cuándo se va a aceptar este
engaño permanente?
¿Hasta cuándo se va a legitimar, con
el voto y la afiliación, a organizaciones que actúan como gestores de la
patronal y no como defensores de los trabajadores?
La seguridad privada no necesita
maquillaje ni titulares triunfalistas. Necesita una ruptura real con el
sindicalismo colaboracionista, una organización desde abajo y sindicatos
dispuestos a plantar cara, movilizar y asumir el conflicto, aunque eso incomode
a empresas y administraciones.
Porque cada convenio firmado sin
lucha es una derrota.
Y este convenio es, una vez más, una
derrota impuesta desde arriba y firmada contra los vigilantes de seguridad.
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