Otro convenio vergonzoso ¿Qué puedes hacer tú al respecto?

 

Una vez más, los vendidos de la mesa negociadora, excluyendo a unos muy dignos y batalladores CIG y ELA, han firmado un convenio en el que, por enésima vez, perdemos poder adquisitivo y aunque apetece, hoy no vamos a hablar de mariscadas, de bajadas de pantalones o de la vergüenza que supone firmar un acuerdo a la baja en un sector que revienta estadísticas en cuanto a récords de facturación.

Hoy hablaremos de las soluciones que tod@s nosotr@s tenemos en nuestras manos para poner fin a esta larga sangría que estamos sufriendo.

1.- Dejemos de votar a esta gente. No nos votes a nosotros si no quieres, pero deja de apoyar a aquellos que ya han demostrado que te venden. Ya ha quedado más que demostrado que en la mesa negociadora del convenio no hay parte sindical, solo parte empresarial.

2.- Movilicémonos, impliquémonos. Ve a manifestaciones, apoya huelgas. Los sindicatos no somos nada si tú no sales a la calle con nosotr@s y no podemos parar una empresa si te comportas como un esquirol. No esperes que unos representantes en una reunión ganen para ti lo que tú mismo puedes conquistar pisando adoquín.

3.- Aprendamos a autoprotegernos. Deja de depender de la voluntad de la empresa para hacer horas extras porque, cuando llegue el momento, quitártelas será la primera represalia. Si tus necesidades personales te impiden vivir dignamente con el sueldo actual (lo cual es perfectamente comprensible) intenta buscar horas en otra empresa. Trata de escapar de aquellas posiciones en las que una decisión empresarial pueda hacer peligrar tu pan.

4.- Empieza dando ejemplo tú. Formas parte de un colectivo de trabajador@s que necesita de la unión para poder enfrentarse a esos monstruos sin piedad que son los empresarios. No esperes a que sean otr@s quienes tomen la iniciativa. Muévete por tus compañer@s para que, cuando llegue el momento, sean ell@s quienes se muevan por ti.

El día que tod@s seamos conscientes de que somos más que ellos y que somos nosotr@s quienes les damos de comer y no al revés... Ese día habremos empezado a ganar, por fin, nuestra dignidad como trabajador@s.

En definitiva, queda en nuestras manos el buscar el modo de ayudar. O la excusa para no hacerlo.

Salud.

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