MAP: Crónicas de un padefo


El día que fue llamado a formar parte de esa idílica familia llamada MAP, a Miguel le exigieron que diera su número de móvil. Era ilegal, podía negarse. Pero Miguel estaba en período de prueba y no se negó. Miguel no hizo nada, porque era armar follón. Y Miguel siempre PAsa DE FOllones.

Contra su voluntad, le metieron en un grupo de WhatsApp capado donde solamente podían escribir los responsabilillos del servicio. En el grupo, los responsabilillos intentaban adoctrinar en la lealtad a la gerencia, aunque claro, en Securitas todos sabemos que no se elige a sus "encargaos" precisamente por sus dotes de mando, sino por sus tragaderas, así que no van sobrados de capacidad de persuasión y tampoco están para adoctrinar a nadie. En cualquier caso, Miguel no quería problemas. Él pasa de follones. Miguel calló. Miguel no hizo nada.
Sus encargados lo maltrataban, le llamaban para cubrir servicios sin los días de antelación establecidos en el Estatuto de los Trabajadores (que, por cierto, son cinco). Le cambiaban los turnos a discreción, le hacían trabajar nochebuena y nochevieja…. Pero, por supuesto, Miguel no hizo nada. Miguel pasaba de follones.



Miguel recuerda aquella tarde que tuvo un problema en su turno, cuando se lo contó a un responsabilillo. El responsabilillo de la MAP, en vez de ayudarle, no dudó en tratar de desprestigiar su labor e intentar ponerle a todos los miembros de ese selecto grupo en su contra. En los vestuarios, todos le daban la razón a Miguel, pero el miedo o la sumisión a los responsabilillos les impedía defender a Miguel en público. Cuánto Miguel había en ese grupo. Todos pasaban de follones.
Un día, sus jefes usaron el grupo capado de WhatsApp de la MAP como plataforma de su sindicato insultando a otro sindicato. Y Miguel simplificó.
Pensó que los sindicatos tienen la culpa de cómo están las cosas en seguridad.
Miguel no supo ver, o no quiso ver el miedo en el escrito. No comprendió que eran jefes explotadores diciendo a trabajadores qué votar y qué sindicato es el “recomendable”.
No vio que eran gatos diciéndoles a los ratones que los gatos son mejores defendiendo sus derechos que los propios ratones.



Hoy el responsabilillo ya no dispone de la mayoría de sus fieles hombres. Miguel y la mayoría de padefos decidieron pasarse a la tarde, en vez de luchar por conseguir mejorar sus condiciones laborales. No quisieron darse cuenta de que el mal los perseguiría allí donde trabajaran, porque mientras haya esclavos habrá esclavistas.

Se cansaron de luchar incluso antes de haber empezado.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Trablisa sancionada: Cuando el golpe viene de abajo