Gabi readmitido. Una tirita que no cura la hemorragia

Gabi ha sido readmitido. A pesar de la fuerte resistencia ejercida por la empresa, el poder de la lucha de l@s trabajadores de Metro, FGC y la Maquinista ha forzado que Securitas no haya tenido más remedio que reconocer que la sanción y el despido de un profesional como Gabi no tenía sentido, por cuanto era desproporcionada e incluso contraria a los intereses de la empresa.

No obstante, sabemos, y así se lo hemos comunicado a Securitas, que algunos mandos intermedios de línea, de oscuro pasado y pertenecientes al comité de empresa, siguiendo o no las instrucciones de sus respectivos sindicatos, están utilizando constantemente canales de comunicación laborales y sus puestos de poder para intentar minar la moral de afiliad@s al STS-C, llegando a utilizar los cuadrantes de nuestr@s compañer@s como arma arrojadiza, cambiándolos en función de su afiliación sindical y con el claro objetivo de crear un perjuicio en las vidas de personas por el simple hecho de pelear por sus más básicos y legítimos derechos laborales. Ahora parece que la moda entre estos “sindicalistas pero jefes” pasa por intentar intimidar a nuestr@s afiliados, alentando a abandonar y desafiliarse del STS-C, para lograr mejoras sustanciales en su trabajo y sus cuadrantes.


Gabi ha decidido abandonar Metro y pasar a formar parte del personal que Securitas tiene en FGC. Después de los últimos acontecimientos, el compañero necesitaba tranquilidad. Su vida familiar y su bienestar emocional dependían de ello. Ha conseguido, después de mucho tiempo, un horario de mañana, consiguiendo una conciliación entre su vida familiar y laboral que, en el metro, en la MAP, no le garantizaban. Le echaremos de menos en este servicio, donde siempre faltan compañer@s luchador@s, pero nos alegramos de que pueda respirar tranquilo y superar, por fin, todo el acoso y la presión a los que ha sido sometido.
Con este acuerdo puntual, por el bien de Gabi, y como no puede ser de otro modo, se ha pactado una tregua y nos vemos obligados respetarla. Esto puede llevar a engaño, a la sensación de que hay paz.
Pero aquí no hay paz. No puede haberla.


Porque no pasará mucho antes de que la lucha vuelva a surgir, porque las condiciones en Metro, si bajamos la guardia, sabemos que volverán a ser las mismas que eran antes de que Iván, Carlos y el resto de compañer@s tomaran la decisión de iniciar la lucha en un servicio en que la moneda de cambio es el miedo. Miedo a sanciones, miedo a despidos y miedo a que unos caciques puedan cambiar los horarios de alguien en función de su sumisión a órdenes y de su afiliación sindical.

El miedo es su arma y el día que lo perdimos, el día que decidimos concentrarnos frente al H&M, ignorando a los inspectores y encargadillos que mandó la empresa a hacernos fotografías para amedrentarnos ... ese día, empezamos a ser libres, empezamos a ganar la batalla, a conocer, por fin, algo desconocido en buena parte de este sector, la dignidad.

Salud

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